Cabello Largo, Corto, Ondulado o Liso cuidado y Tratamiento Recomendado

El Cabello son como las plantas: para obtener buenos tallos hay que cuidar las raí­ces. Los cabellos tienen la misma constitución anatómica que los pelos; nacen en el tejido adiposo subcutáneo (en los folículos pilosos), irrigado por vasos sanguíneos que nutren las raíces. Ya que éstas son las únicas partes vivas de los cabellos, es mucho más importante preservar la circulación sanguí­nea del cuero cabelludo que cuidar los propios cabellos. Un mal estado general o una enfermedad repercuten en la cabellera; pero, sin estar verdaderamente enfermo, todo individuo es más o menos víctima de la vida moderna: fatiga, nerviosismo, atmósfera contaminada de las ciudades, comidas mal equilibradas e ingeridas con prisas, abuso del alcohol y del tabaco… La sangre acarrea entonces toda clase de toxinas y los cabellos adquieren fragilidad, es difícil peinarlos, y a veces incluso caen.

Dos reglas de oro para conservar una hermosa cabellera


Los cabellos exigen unos cuidados constantes. Deben ser lavados con regularidad, y cepillados y peinados a diario.
Cada día, con los dedos cruzados para formar una especie de red, se hará deslizar la piel sobre el cráneo con un movimiento de izquierda a derecha, y después, desde delante hacia atrás, unas 40 veces.
Este tratamiento exige constancia, pero activa la circulación al despegar la piel del cráneo, y además en seguida procura una sensación de relajante bienestar.
Uno de los medios más seguros para conservar unos cabellos sanos es cepillarlos. Cien pasadas de cepillo, mañana y noche, era una regla que observaban nuestras abuelas y que los especialistas siguen recomendando.
Para activar la circulación sanguínea durante el cepillado, inclínese el busto y cepíllense los cabellos desde las raíces hacia las puntas.
Utilice siempre un buen cepillo, suficientemente duro, con preferencia de cerdas de jabalí.

Cabellos demasiado grasos, cabellos demasiado secos


En la base de cada cabello hay una pequeña glándula en forma de uva —la glándula sebácea— que segrega el sebo que lubrifica los cabellos. Si la secreción es insuficiente, el cuero cabelludo se vuelve liso y tenso, o se cubre de finas películas resecas (caspa). Los cabellos son entonces rígidos,
mates e indóciles.

En el caso contrario, hay seborrea y los cabellos son grasos y relucientes.
No agrave la Índole de sus cabellos con un champú inadecuado y no olvide que, a menudo, hay que establecer una alternancia entre un champú neutro y un champú de tratamiento, para dar el adecuado reposo a
los cabellos.

Tratamientos


Apenas observe que sus cabellos parecen más mates, más quebradizos y más electrizados, sométalos a una cura de desintoxicación mediante un régimen alimenticio equilibrado. Al tomar cada mañana una cucharadita de levadura de cerveza en un vaso de agua y otra de germen de trigo (rico en vitamina E), se favorece la irrigación sanguínea del cuero cabelludo. Al asociar la vitamina C de las naranjas, los limones o los pomelos, que estimula las glándulas suprarrenales, la cabellera se fortalece.
Los cabellos grasos. Es el caso que se da con mayor frecuencia. El exceso de sebo puede ser provocado por un desarreglo sanguíneo o digestivo, o por una vida desordenada. Puede ser resultado, también, de un exceso de lavados con champú, ya que si éstos llegan a eliminar el sebo del cuero
cabelludo, la glándula sebácea recurrirá, como mecanismo de defensa, a una actividad cada vez más intensa. Al ser estimula da, aumentará la producción de sebo y, debido al exceso de grasa en los cabellos, se
hará necesario un lavado diario.


— Empléese un champú especial: los hay a base de ortiga, de capuchina, de azufre o de arcilla, que son muy eficaces. El agua ha de ser tibia —nunca caliente— y un enjuagado rápido con agua fría estimula la circulación de la sangre y tonifica las raíces del cabello. Las glándulas sebáceas se regularizan y, al cabo de un cierto tiempo, el ritmo de los lavados podrá normalizarse.
— Háganse tres veces por semana fricciones con una loción a base de azufre.
— Apliqúese sobre todo al cuero cabelludo sal marina gruesa y sin refinar, frotando para activar la circulación, y enjuagando después con agua dulce.
— Una fricción cada mañana con una infusión de tomillo: se hierve un litro de agua con un puñado de tomillo y se deja reducir a la mitad.
En los baños de mar, prescíndase de gorro al nadar, ya que los cabellos necesitan el yodo, el azufre, el calcio y el potasio que contiene el agua del mar, y la sal absorberá el exceso de sebo. Después del baño, hay que enjuagarlos con agua dulce. Los cabellos secos. Las glándulas sebáceas no suministran sebo suficiente. En este caso, conviene tomar vitaminas B y E, así como friccionar regularmente el cuero cabelludo con aceite de germen de trigo (vitamina E). Seguidamente, se procederá a un lavado con champú de alquitrán, de arcilla (para cabellos secos), de esencia de pino o de aceite de enebro. Al revés de lo que ocurre con los cabellos grasos, el agua de mar no es recomendable. Antes de bañarse, hay que proteger los cabellos con un gorro, o bien friccionarlos con unas gotas de aceite de coco. Después
del baño, se enjuagarán con agua dulce. Cabe adquirir en la farmacia un producto “queratinizante” que proteja los cabellos contra la acción de la sal.

Los cabellos finos


Para conferirles mayor vigor y espesor al cabello, introdúzcase en la alimentación un máximo de manjares ricos en vitaminas A y C. Tómese cada mañana una cucharada sopera de germen de trigo fermentado en casa, y completará la cura con vitamina E. Utilícense champúes a base de almendras
dulces.

La caspa


Proviene de una descamación de las células de la epidermis craneal y forma un polvillo que se aglomera en forma de laminillas. También en este caso es necesaria la asociación de las vitaminas A y E. Además, dos veces por semana dilúyase una cucharadita de tintura madre de capuchina (farmacias homeopáticas) en medio litro de agua de Volvic, y apliqúese sobre el cuero cabelludo durante un cuarto de hora. Seguidamente, procédase a un lavado con champú al azufre.

La caída del cabello


Para luchar contra la caída prematura del cabello (alopecia), el masaje del cuero cabelludo es esencial, pero también cabe recurrir a:
— Fricciones suaves con aceite de ricino al que se adiciona un poco de ron (también, un excelente remedio para hacer crecer las pestañas), con esencia de bardana o con agua de abedul.
— Lavados con tisana de ortiga.

Los cabellos hendidos


Hay quien dice que los cabellos anémicos son los hendidos, y otros que son los cabellos desgastados. Se observa, sobre todo, este fenómeno en las cabelleras largas. Si tiene usted los cabellos largos, hágalos cortar de vez en cuando, un día de luna nueva, un antiguo secreto que conocen y recomiendan afamados peluqueros.

Los cabellos mates


Para eliminar, después del lavado, toda traza de jabón y tener una cabellera brillante, añádase al agua de aclarar:
— Si es usted morena, un chorrito de vinagre.
— Si es usted rubia, unas gotas de zumo de limón.

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