Calambres Musculares – Sintoma, Causas y sus Tratamientos

Calambres Musculares – Sintomas y Tratamientos

Los Calambres Musculares excepcionales, pasajeros y fugaces son totalmente benignos. Frecuentes, persistentes y paralizantes, pueden ser síntoma de enfermedades incipientes de carácter muy grave, tales como la arteritis y la flebitis
(afecciones de las arterias y las venas), la polineuritis (lesión de un haz de nervios), diversas afecciones neurológicas (como la enfermedad de Parkinson), la diabetes, el mixoedema (que comprende a la interrupción del funcionamiento de la tiroides) e incluso, aunque este caso sea raro, la poliomielitis. Por suerte, todos estos casos son excepcionales, y el calambre que paraliza pies, piernas, brazos o manos constituye en general un trastorno sin importancia. En estos casos corrientes, el calambre no es sino una “tetanización” pasajera de un músculo o de un grupo de músculos, resultado de una mala posición o de un “falso movimiento” que provoca la compresión de un nervio o de un vaso sanguíneo.

El músculo, privado de su regulación nerviosa o de su alimentación en azúcar y oxígeno (asi como de la posibilidad de evacuar debidamente sus desechos), queda sometido a una contracción. La mujer encinta, cuyos circuitos vasculares están sometidos a dura prueba debido al aumento de volumen de su abdomen, está particularmente expuesta a unos calambres que, aunque desagradables, no revisten ningún peligro. Lo mismo les ocurre a los deportistas, que, en el transcurso o al final de un esfuerzo excesivo, son víctimas de calambres musculares muy dolorosos; en estos casos, es el exceso de ácido láctico el que produce la tetanización.

Tratamientos


El primer cuidado consistirá en estirar al máximo el miembro “paralizado”, a fin de eliminar el calambre muscular. Una vez desaparecido, es frecuente que el
músculo quede dolorido, por lo que conviene darle un ligero masaje con aceite alcanforado. También cabe recurrir a un baño muy caliente de la parte dolorosa.

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