Celulitis – Como se Reconoce – Como Aparece – Sus Sintomas y Causas

Celulitis Sintomas y Causas

La celulitis es una de las escasas afecciones médicas nacidas entre el público, denominadas por el público e impuestas al médico por este mismo público:
— Nacida entre el público, puesto que fueron las propias mujeres quienes, al examinar su cuerpo, sintieron la originalidad de esta afección.
— Denominada por el público, y ésta es probablemente la razón por la que su nombre no es apropiado; en efecto, celulitis significa inflamación de la célula, y en esta enfermedad no se produce tal efecto.
— Impuesta al médico por el público. Esta noción de celulitis, creada por el público femenino, ha obligado al médico a responder a las preguntas cada vez más inquisitivas y a orientar la investigación médica hacia este terreno, antaño reservado a los salones de belleza.

Actualmente, la celulitis ha descubierto muchos de sus secretos. Su naturaleza y sus causas son ya conocidas; su tratamiento es moderno y está bien codificado. Pero las viejas leyendas referentes a numerosos tratamientos ineficaces e incluso perjudiciales todavía persisten y perturban la gran difusión del verdadero tratamiento médico, todavía poco conocido.

¿Qué es la celulitis?


Todos sabemos lo que es la grasa y lo que representa. Entonces, ¿por qué haber creado este término de celulitis? ¿Qué es lo que tiene de particular y en qué se diferencia de la grasa ordinaria?
La celulitis es una forma particular de grasa, almacenada en ciertas zonas del organismo femenino y siempre localizada en los mismos lugares (pelvis, muslos, piernas), rebelde a los regímenes y que jamás desaparece espontáneamente. Esta definición sumaria comprende cuatro puntos importantes que deben ser detallados, ya que representan la idiosincrasia de la celulitis:

— Es rebelde a los regímenes de adelgazamiento aislados: una mujer celulítica, sometida a un régimen restrictivo, perderá peso, adelgazará la grasa de su cintura, de su pecho o de su rostro, pero su pelvis o sus muslos celulíticos no sufrirán alteraciones.
— Se localiza siempre en los mismos lugares: la grasa puede existir en cualquier lugar del cuerpo. La celulitis predomina bajo el ombligo e invade casi siempre la pelvis, la parte exterior de los muslos y la interior de las rodillas.
— Soló afecta a la mujer: el hombre puede ser muy obeso, pero nunca celulítico, con una sola excepción (las celulitis vertebrales, llamadas de irradiación).
— Es un tejido hinchado de grasa. Pero esta grasa no es libre; está atrapada en un complejo de adherencias y de compartimentos estancos y, lo que es más grave, está repleta de agua, de sal y de hormonas.

¿Cómo se la reconoce?


El primer indicio es su localización: efectivamente, es prácticamente seguro encontrarla en ciertas zonas del cuerpo. Las más expuestas a su invasión son la cara externa de los muslos y la interna de las rodillas.
Los dos signos que permiten afirmar la existencia de la celulitis son:
— El célebre signo de la piel de naranja.
— El signo de los granos de arroz: la presión de la celulitis produce la aparición de granulaciones cuya consistencia se parece a la de los granos de arroz en un saco.
Finalmente, Es dolorosa, y la presión la distingue también de la de la grasa
ordinaria, que es indolora. Todos estos signos hacen que el diagnóstico sea extraordinariamente preciso y fácil.

¿Cómo aparece?


La mujer que, en el transcurso de algunas semanas o de algunos meses, ha visto cómo la celulitis invadía algunas zonas de su cuerpo, se pregunta a menudo qué es lo que ha sucedido en sus tejidos. Esta invasión se realiza en varias etapas. El primer problema, es de tipo circulartorio. Las venas pequeñas o capilares se vuelven permeables y el agua de la sangre invade los tejidos. En este estadio, los tejidos se sensibilizan y se hinchan. Pero el proceso todavía puede resolverse; es el período reversible del edema.
Este edema empeorará en las mujeres muy ricas en hormonas femeninas (foliculina); es en esta fase cuando hay que actuar. Finalmente, en este edema aparecerá un entrecruzamiento de fibras conjuntivas que lo aprisionará, y transformará a estos tejidos en celulitis. A partir de entonces, la grasa, el agua y la sal contenidos en estos tejidos son inutilizables y el régimen de adelgazamiento aislado ya no puede vaciar estas zonas celulíticas.

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Las localizaciones de la celulitis


Existen dos grandes tipos de celulitis:
— El grupo más importante, las celulitis específicas de la mujer que representan un 95% de las celulitis y siempre están situadas por debajo del ombligo. Sin embargo, hay una sola excepción, la celulitis del brazo.
— Un grupo mucho más raro que representa el 5% de las celulitis, que afecta indistintamente al hombre y a la mujer, y que se localizan por encima del ombligo. Se localizan siempre en la región circundante a la
columna vertebral.

La celulitis alta o pata de caballo

Es la forma más conocida y más extendida. Su nombre proviene de la forma robusta de las piernas de los jinetes. Puede estar muy localizada y representar una bolsa sobre la parte externa del muslo o bien ser más difusa y abarcar todo el muslo. Los problemas asociados. Las mujeres
que presentan esta celulitis alta sufren siempre paralelamente una serie de problemas asociados que es interesante conocer:

— Una exageración del arco lumbar casi siempre presente, que ahueca los riñones y tira hacia atrás la región glútea.
— Una relajación de la cintura abdominal, que impulsa el vientre hacia delante.
— Estas alteraciones posturales son responsables de la inclinación del tronco hacia delante, lo que exagera la tensión de los dedos de los pies que intentan aferrarse al suelo para evitar la caída hacia delante.
— Los músculos glúteos, completamente distendidos por el arco lumbar, tienen tendencia a debilitarse y los tejidos reblandecidos y mal sostenidos incrementan el empeoramiento de la pata de caballo.
— Finalmente, estas mujeres con frecuencia han atravesado una pubertad difícil con reglas irregulares o dolorosas; el período menstrual se acompaña de hinchazones y de una ligera tendencia depresiva; van restreñidas, pocas veces tienen necesidad de beber y todas ellas presentan problemas circulatorios, con pies fríos y hematomas.

La celulitis de la rodilla

Muy frecuente, puede considerarse como normal si permanece moderada, ya que participa de la forma redondeada de la rodilla femenina.

Los problemas asociados en esta localización son esencialmente circulatorios: la piel, a este nivel, es de color rojo vinoso, con zonas de hematoma. Además, estas zonas son a menudo dolorosas y frías.Todos estos fenómenos aumentan con el frío.

La celulitis baja o pierna en columna

Se presenta bajo dos formas habituales:
— Aislada en el tobillo por debajo de la pantorrilla.
— Asociada a la pata de caballo y englobando todo el miembro inferior. Es una forma grave, muy antiestética, que se presenta sobre todo en ancianos obesos que han adelgazado con regímenes restrictivos pero que han conservado su cefalitis. Las complicaciones asociadas a la pierna en columna son predominantemente de tipo psíquico.
Esta forma, muy antiestética, se soporta mal y las mujeres que la sufren son siempre hiperemotivas, ansiosas y tienen una ligera tendencia depresiva.
Los problemas circulatorios se manifiestan siempre y el dolor constituye la complicación más engorrosa. Los engordamientos rápidos comportan notables modificaciones de volumen entre la mañana y la noche.

La celulitis abdominal

Forma una media luna bajo el ombligo. Debido al dolor que produce al pellizcarla, se asocia casi siempre a problemas digestivos, tales como el restreñimiento, la aereocolia o hinchazón tras la más mínima comida.

Las celulitis situadas por encima del ombligo

Afectan tanto al hombre como a la mujer. A menudo se las conoce como celulitis irritativas, ya que se localizan en las regiones que rodean la columna vertebral, en la zona donde las vértebras son más frágiles. De este
modo, a nivel del cuello existe la clásica “giba de bisonte” , antiestética y muy dolorosa. Otras celulitis irritativas aparecen en las regiones lumbares, asociadas a frecuentes lumbalgias o ciatalgias. Los reumatólogos conocen perfectamente estas celulitis, cuyo tratamiento se complementa a menudo con una reeducación postural. Las celulitis en el brazo representan una
excepción. Son las únicas celulitis femeninas que pueden presentarse por encima del ombligo. Dolorosas y antiestéticas, su mayor complicación es el reblandecimiento con la caída de los tejidos celulíticos, y problemas circulatorios que producen el engrasamiento de los dedos y de la mano durante la segunda parte de la noche.

Los grandes períodos de aparición de la celulitis

La celulitis, afección femenina por excelencia, aparece siempre en la mujer en circunstancias muy precisas, que están condicionadas por el ritmo de los grandes acontecimientos de la vida sexual femenina.

La pubertad

La pubertad es el período en que la niña se convierte en mujer. Este período corresponde al momento en que los ovarios empiezan a funcionar, es decir a fabricar óvulos y hormonas femeninas. Durante la pubertad aparecen también los signos de diferenciación sexual, tales como el desarrollo de los
senos, de los pelos, del pubis; en resumen, de la forma femenina. Este es el momento en que puede aparecer la celulitis con el engordamiento incipiente que a veces caracteriza este período. En esta edad, las catástrofes estéticas se sienten profundamente y contribuyen a acentuar lo que los psicólogos califican como la “crisis de la pubertad”. Esta celulitis debe ser pues vigilada, e incluso tratada si llega a ser muy visible.

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